En tiempos difíciles como los que vivimos por el COVID-19, la tecnología ha demostrado ser una fuerte palanca de continuidad y crecimiento empresarial
Bueno, malo, quién sabe
Lo que nos deja la pandemia del COVID-19

Como la antigua narración taoísta sobre un labrador, su caballo y su hijo, los acontecimientos de la vida tienen un significado diferente depende del contexto en el que los recibamos, así como de nuestra actitud y respuesta ante ellos. Para las personas que nacimos después de la segunda guerra mundial, la pandemia del COVID-19 es quizá el acontecimiento mundial más importante que nos ha tocado vivir y que tiene un impacto en la salud y la economía de las personas y de las empresas.

El confinamiento que hemos sufrido nos tomó desprevenidos a la mayoría y hemos tenido que reaccionar ante ello en todos los aspectos posibles, habilitación de espacios adecuados de trabajo en casa y de la tecnología para hacerlo posible, balance en el tiempo invertido en el trabajo, estudio, y convivencia familiar, enfrentar una posible disminución de ingresos y por consiguiente de gastos, mantener la motivación en alto, activación física, aspectos de nutrición, distanciamiento social, etc.

Si lo vemos en retrospectiva, el confinamiento que inició en México en marzo del 2020 nos ha traído un año muy diferente en nuestras vidas, ¿Bueno?, ¿Malo? Cada quién podrá juzgarlo bajo su propia óptica, pero cualquiera que sea el juicio sobre ese año transcurrido, lo que no puede pasarse por alto es que hay una buena cantidad de aprendizaje a raíz de los acontecimientos vividos, me permito hacer algunas reflexiones en el ámbito empresarial.

No se puede seguir operando sin el uso de tecnología. La única forma de hacer teletrabajo es a través del uso de tecnología, de tal forma que la mayoría de las personas tuvimos que adaptarnos rápidamente a efectuar reuniones virtuales utilizando algunas de las diferentes plataformas existentes en el mercado. Descubrimos que no es absolutamente necesario viajar a otra ciudad como lo hacíamos antes, ni desplazarnos por horas para llegar a una cita de negocios, quizá ya no nos sorprenda que ahora es mucho más frecuente que las reuniones virtuales inicien y terminen a tiempo, que sean más expeditas, enfocadas y productivas.

¿Por qué no aprovechar ese mismo impulso para continuar con la transformación digital de nuestros negocios? ¿Por qué es necesario a que las circunstancias nos obliguen a adoptar tecnología para hacer más eficiente la operación del negocio y mantenernos en contacto con nuestros clientes? Probablemente en muchas organizaciones a raíz del confinamiento tuvieron que adquirir infraestructura de cómputo, establecer protocolos y procedimientos de seguridad informática, adquirir licencias de software que no tenían, aprender el uso de nuevas herramientas, o adecuar sus procedimientos para atender mejor a sus clientes. Ya hay un camino recorrido y una inercia que se ha vencido, este es el momento justo ante un futuro incierto en que las compañías deben hacer un mayor esfuerzo de transformación digital, esfuerzo que sin duda les ayudará a sortear de mejor manera que sus competidores, las dificultades que todavía se vislumban en el futuro.

Matenener una organización esbelta. Tanto en tiempos de crisis como en tiempos de prosperidad, una organización esbelta funciona mejor, reacciona con mayor agilidad a las solicitudes de sus clientes, tiene mayor capacidad de adaptarse y recuperarse de situaciones adversas, es más eficiente en el uso de sus recursos y por tanto tiende a generar mejores márgenes de utilidad. El confinamiento ha obligado a muchas compañías a reducirse al mínimo de supervivencia, pero conforme la economía de las empresas mejora, ese sentido de supervivencia no debería de perderse, aún teniendo un abundante flujo de caja y capital de trabajo. Al igual que ocurrió en la pandemia, es necesario hacernos conscientes de lo superfluo y reducir todo aquello que no contribuye a los objetivos organizacionales y que no está alineado a la estrategia del negocio, eso incluye actividades, recursos materiales, recursos económicos y por supuesto las personas, todo eso le permite a la organización enfocarse y centrarse en lo que verdaderamente importa.

Trabajar en la cultura organizacional. El confinamiento ha hecho más evidente nuestra naturaleza humana como seres esencialmente sociales. El distanciamiento social es un arma de doble filo en lo que se refiere a a la productividad laboral, por un lado al suscitarse menos interrupciones laborales y evitar el desplazamiento físico, puede aumentar la productividad de las personas, pero por otro lado la falta de contacto físico en el mediano y largo plazo puede acarrear desánimo, desórdenes físicos, psicológicos, y finalmente impactar la productividad y los resultados laborales.

He escuchado una gran cantidad de personas que afirman que el mundo post pandemia nunca será igual a como lo conocimos antes y eso incluye la forma de trabajar de las personas. Puede ser que esa afirmación sea una realidad y que no regresemos del todo a los mismos hábitos y formas de trabajo que existían antes del COVID-19, de tal forma que hoy mas que nunca, los colaboradores deben de ser el centro de las organizaciones, e instaurar una cultura organizacional ágil, resiliente y enfocada en el cliente, debe de ser una prioridad para la alta dirección.

 

Destaco una última reflexión que aplica tanto en el ámbito empresarial, como personal, quizá la más importante de todas por ser universal y atemporal, pues lo que hemos vivido en el último año la hace más que evidente: disfrutar cada momento presente, pues no sabemos lo que el futuro nos depara.

 

 

Bueno, malo, quién sabe
Eduardo Pérez Figueroa
31 marzo, 2021
COMPARTIR POST
La digitalización, palanca de desarrollo económico del país